BOBO STENSON TRIO «Óleo de mujer con sombrero» – Ciclo Jazz en el Central – Sala A – Teatro Central – Sevilla, 2025

BOBO STENSON TRIO «Óleo de mujer con sombrero»

  • Fecha: 3 de diciembre de 2025
  • Lugar: Sala A – Teatro Central (Sevilla)
  • Formación:

Bobo Stenson (piano)
Anders Jormin (contrabajo)
Jon Fält (batería)

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Vi a Bobo Stenson Trio en mayo de 2024 en Madrid, en el Ciclo de Jazz del Auditorio Nacional y, pasado año y medio aproximadamente, les he vuelto a ver en Sevilla, en el Teatro Central. Dos conciertos bastante distintos. Me he alegrado mucho de asistir a éste último, gracias al Teatro Central. Fue una tarde muy interesante con un concierto que me dejó un buen sabor y un buen recuerdo.

A propósito de los lugares donde se celebran actuaciones musicales, que pueden influir en los músicos, conviene hacer un poco de memoria y recordar que Jazz en el Central comenzó en el año 1995 y vi a Carles Santos allí. No recuerdo bien si fue en el ciclo de jazz o de música clásica contemporánea. Yo hacía radio por aquel entonces y Santos era un músico difícil de catalogar y de ver en concierto, por el que sentía admiración y me gustaba mucho su música tan avanzada, para mí más cercana a la repetitiva que a la clásica. Siempre tenia a mano el vinilo de Pianotrack (1984) para pincharlo en la cabina en determinados momentos. Años más tarde lo volví a ver allí mismo. El minimalismo, la contemporánea y el jazz, y empezaba a considerarse también la new age, eran otras músicas y prácticamente la misma cosa en su “contemporaneidad”. Luego estaba la electrónica con cierto parentesco. Por ello determinadas actuaciones marcaban el estatus de las programaciones en vanguardia de los sitios. El Teatro Central de Sevilla era, y lo sigue siendo, un espacio de referencia al respecto. Han pasado ya 30 años y en él se han podido ver, y se siguen viendo sobre su gran escenario, a muchos de los mejores músicos, como a Carles Santos: David Murray, Randy Weston, Helen Merrill, Wynton Marsalis, Joe Henderson, Steve Lacy, Bill Frisell, Michel Petrucciani, Carla Bley, Archie Shepp, Joshua Redman, Charlie Haden, John Zorn, Ornette Coleman, Wayne Shorter, Abbey Lincoln, Dave Douglas, Donny McCaslin y otras muchas figuras.

Tres músicos, un hechizo

Stenson, Jormin y Fält llegaron sin hacer apenas ruido y dejaron la impresión de que no dan conciertos… lanzan conjuros. Un piano que hipnotiza, un contrabajo que te roba el alma sin pedir permiso y una batería que parece comunicarse con espíritus rítmicos y bromea con ellos. Si alguien salió ileso, que lo diga. Ese encantamiento se produjo a base de música hecha para escuchar en calma y saborear también los silencios.

La música de Bobo Stenson Trio destaca por una delicadeza muy suya dentro del jazz contemporáneo europeo. Su estética, profundamente asociada al sonido de ECM Records, se caracteriza por un lirismo meditativo, una atención obsesiva al espacio sonoro y una claridad que convierte cada pieza en un estudio de atmósferas más que en una simple ejecución instrumental. Uno de los rasgos más notables es el equilibrio entre composición e improvisación. El grupo trabaja sobre estructuras abiertas donde los silencios importan tanto como las notas, una filosofía estética cercana a la que históricamente ha impulsado el productor Manfred Eicher: permitir que la música respire, que se despliegue sin urgencia, dejando que cada gesto cobre significado.

Bobo Stenson

Stenson es un poeta del sonido, con una experiencia enorme. Su técnica se basa en la claridad del toque, el uso expresivo del silencio y un fraseo que parece susurrar. Evita la exhibición y prefiere la economía de recursos, construyendo melodías que se despliegan con naturalidad, casi como si se descubrieran solas. Su piano combina lirismo nórdico, libertad jazzística y una sensibilidad extrema en el pedal y la dinámica.

Anders Jormin

Jormin es un contrabajista de gran riqueza tímbrica y un sentido armónico muy personal. Suele alternar entre líneas tradicionales y un uso casi vocal del instrumento, con glissando, armónicos y afinaciones resonantes. Por momentos su contrabajo se transforma en un cello. Su técnica es impecable, pero lo que lo distingue es su intuición melódica: convierte el contrabajo en un segundo narrador. Aporta profundidad emocional y una libertad controlada que define el sonido del trío. Yo creo que ha tocado con todos los músicos nórdicos importantes y posee una obra extensa y fabulosa. Escribiendo esta reseña no solo he revisado la discografía del trío y la de Stenson sino que he disfrutado mi recorrido por mucho discos de Jormin. Algunos los he descubierto ahora. Les invito a que escuchen su obra como líder. Es un compositor de gran talento con un trabajo fascinante.

Jon Fält

Fält es probablemente el más impredecible y singular del grupo. Su enfoque es orquestal, no rítmico: usa la batería como si fuera un conjunto de colores y texturas, usando muchos recursos. Me gustan especialmente sus gongs y la colección de campanillas y metales que esparce a su alrededor por el suelo. Se levanta, se agacha, se vuelve a sentar y se mueva de un lado a otro. Hace vibrar los platos y agita las escobillas. En esos silencios de los que hemos hablado puede emerger una sacudida al aire o un toque de su mejilla. Toca con un sentido del tiempo flexible, casi elástico, y recurre a técnicas poco convencionales —roces, golpes mínimos, silencios estratégicos— que dan a la música una sensación de movimiento interno. Es un baterista muy creativo que conversa, no sólo acompaña.

Repertorio «Óleo de mujer con sombrero»

Tuve la oportunidad de conocer y hablar con los músicos tras el concierto, y Anders Jormin, muy amablemente, me dio el repertorio escrito con su puño y letra sobre un papel en blanco que encontró entre sus partituras. Lo incorporo al artículo reflejando los títulos completos de los temas y los discos donde se pueden encontrar y escuchar.

Dieron un concierto variado, como se puede apreciar por los temas elegidos, abarcando varias décadas de creación. El título elegido, el de un tema esencial en la obra de Silvio Rodríguez, con su significado, puso de manifiesto la importancia de las músicas latinas en su producción y la influencia del arte pictórico. Hubo dos temas más del músico cubano y uno de los temas más bellos del concierto, del compositor español Federico Mompou, del que me reconozco apasionado de su obra de piano solo.

  1. Comenzaron con “Våren”, de Sven-Erik Bäck. Significa primavera y en el álbum Sphere (2023) figura como “Spring”. Brotó del piano como un deshielo lento. Jormin lo acompañó con un contrabajo frotado con el arco que parecía recordarle al público que incluso la luz tiene sombras. Fält, con susurros de escobillas, fue el viento que mueve las hojas sin tocarlas.
  2. “The Red Flower”, un arreglo sobre la composición del músico norcoreano Jung‑Hee Woo, está también en Sphere (2023). En manos del trío, la flor no pareció roja, fue como un temblor con una delicadeza casi ceremonial.
  3. “El Mayor”, de Silvio Rodríguez, se encuentra en Serenity (2008). El teatro se contrajo. La canción de Silvio, dedicada a Maceo, se volvió aquí una elegía sin palabras. El silencio entre notas era parte del homenaje.
  4. “Unquestined Answer” – Charles Ives In Memoriam”, tema compuesto por Anders Jormin para Sphere (2023), con el que invocó a Ives no desde la disonancia, sino desde el misterio. La pieza avanzó como un rezo quebrado. Stenson tocó como quien piensa en voz alta; Fält suspendió el ritmo en un equilibrio imposible, dejando caer pequeños destellos, como si golpeara campanas invisibles. El teatro escuchaba sin moverse.
  5. “Helios”, también de Jormin, pieza no registrada en estudio, que el trío toca en directo desde hace años, apareció envuelta en la luz que su nombre promete.
  6. “Don’s Kora Song”, con la que Stenson recuerda al último Don Cherry y su amor por la música africana occidental, en Cantando (2008), la combinaron mágicamente con “Canción y Danza VI” de Federico Mompou, que está en Contra la Indecisión (2018). Para mí fue el momento del concierto. Ambos resultaron una maravilla. Dos mundos unidos por la transparencia. Primero el recordatorio amoroso de Bobo Stenson Trio a Cherry, África filtrada por Suecia, memoria de un viajero y, después, sin ruptura, llegó la canción de Mompou con un respeto casi místico. Stenson tocó como quien sostiene algo frágil entre las manos. Sevilla escuchó como si no existiera el tiempo.
  7. “Oleo de mujer con sombrero”, de Silvio Rodríguez, en War Orphans (1998). La canción de Silvio, transformada en un óleo instrumental dio oportunamente título al repertorio, como si fuese una pintura.
  8. “Springboard”, de Anders Jormin, en Reflections (1996), irrumpió como un salto al vacío. Aquí el trío mostró su rostro más eléctrico: Jormin marcó un pulso inquieto y Stenson se lanzó a explorar territorios más angulosos, sin perder nunca su claridad. El tema sirvió de recordatorio de que la belleza también puede ser un salto impulsado por una cuerda tensa. Se animó la rítmica que continuó con uno de los temas que más me gustan:
  9. “Race Face”, de Ornette Coleman, en Goodbye (2005). El homenaje no imitó la crudeza del original: la reimaginó. Stenson tomó la melodía oblicua de Ornette y la volvió un poema breve. Jormin empujó hacia adelante con un contrabajo inquieto, casi danzante. Fält aportó un caos controlado, un rumor de libertad y guiños a esos espíritus rítmicos bromeando con ellos y tirando las dos baquetas con ímpetu hacia atrás. Fue el momento más terrenal de la noche, pero también el más libre. Me encantó. Se trata de un tema que Coleman compuso para Don Cherry que se grabó en su disco Dona Nostra (ECM, 1994) y en el participaron Stenson y Jormin. Recordemos que Don Cherry intervino en varios discos fundamentales de Ornette Coleman, incluyendo los clásicos del free jazz grabados para Atlantic Records a finales de los 50 y principios de los 60.
  10. Tras el magnífico tema que cerraba el repertorio invocando al músico de la pocket trumpet, llegó el bis, y retornaba Sivio para clausurar la velada, interpretando “Canción contra la indecisión”, del disco de 2018, como una despedida luminosa. La versión del trío —pura duda, pura belleza— cerró el concierto con una calma que no era resignación, sino una forma de claridad.

Cuando la última nota se suspendió en el aire, el público no aplaudió de inmediato. Hubo un instante de asombro, de esos que solo ocurren cuando la música ha logrado detener el tiempo. Después, los aplausos fueron largos, cálidos, agradecidos. El Bobo Stenson Trio se retiró como llegó: sin ruido, sin gesto, dejando tras de sí un espacio transformado, más transparente, un Teatro Central que parecía respirar de otra manera.
Y nosotros, los oyentes, salimos con la sensación de haber asistido no a un concierto, sino a una revelación íntima: la de que la música, cuando es verdadera, no suena: acontece.

Me despedí de los músicos, les dejé brindando y Jon Fält me enseñó una palabra sueca para la ocasión: skål, que significa salud. Les vi contentos y yo me marché deseando sacar tiempo para revelar unas fotos y escribir esta reseña escuchando en mi equipo su música de nuevo mientras tanto.

Texto y fotografías: © José Miguel Gutiérrez, 2025 / https://www.instagram.com/josemiguelgutierrez.lhl

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