
Mariano Díaz feat. Perico Sambeat «Iturralde AI Experience»
- Fecha: 21 de noviembre de 2025
- Lugar: Sala Auditorio – Contemporánea Condeduque (Madrid)
- Formación:
Pedro Iturralde (saxo tenor, soprano y clarinete; composición y arreglos del material original y producido por Mariano Díaz)
Mariano Díaz (piano, arreglos y composición de música original)
Perico Sambeat (saxo alto)
Victor Merlo (contrabajo)
Daniel García (batería)
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Una conexión audiovisual inédita: Pasado y presente se conectan en vivo a través de la tecnología, para proyectar el jazz hacia el futuro; una propuesta única en la que el archivo sonoro y visual de Pedro Iturralde cobra vida sobre el escenario. A Iturralde se le quiere en JazzMadrid y no se le olvida, proponiendo ahora un recuerdo en torno a algunos de los músicos que amó, caso del pianista, compositor y productor argentino-español Mariano Díaz.
Así se anunciaba en el programa oficial del concierto y ciertamente nunca antes había presenciado una conexión entre presente y pasado como la que se vivió en la sala Auditorio de Condeduque. Nos contaron que se trató de una propuesta pensada para este espacio madrileño de Cultura Contemporánea, que tanta innovación programa a lo largo del año, y que en el Festival de Jazz contribuye con conciertos que nunca nos queremos perder. En esta ocasión acogió una de las propuestas más singulares de JAZZMADRID25: un diálogo imposible —y sin embargo vívido— entre unas actuaciones históricas de Pedro Iturralde y un cuarteto contemporáneo formado por el pianista Mariano Díaz, el saxofonista Perico Sambeat, el contrabajista Víctor Merlo y el baterista Daniel García. Un quinteto a tres tiempos: pasado, presente y un porvenir imaginado. Díaz nos recordó que el 1 de noviembre se cumplió el quinto aniversario del fallecimiento del músico navarro en Madrid.
El concierto se basó en grabaciones cedidas por el Festival de Jazz de San Javier y procesadas por Pablo de la Loza, de DLL Studios (Virginia, EEUU). Extrajo el sonido del saxo y del clarinete silenciando el resto de la banda sonora y en directo pudimos verle tocando sobre el escenario, ejecutando solos y acompañado por los músicos en vivo. La calidad del trabajo fue tan buena que el sonido de la grabación y el del directo se acoplaron a la perfección dando una impresión de verosimilitud notabilísima. Si no fuese por porque la pantalla marcaba la distancia entre pasado y presente, al cerrar los ojos se percibía la presencia de Pedro Iturralde tocando realmente junto a los demás. Fue algo extraordinario. También ha sido para mí una experiencia nueva revelar el negativo tal cual revelo los de todos los músicos que fotografío en directo. Sentía una sensación difícil de explicar.
La dirección musical la llevó Mariano Díaz, pianista que acompañó a Iturralde durante más de dos décadas hasta el final y la base rítmica a cargo de dos músicos que estuvieron con él en su cuarteto de los años 80 y primeros 90. A ellos se les sumó Perico Sambeat como invitado especial que nos ofreció su propio sonido con su saxo interpretando la música de y para Iturralde. Fue un complemento que nos gustó mucho y no como un sustituto sino como un valor añadido a la propuesta.
El repertorio trazó un mapa afectivo. Comenzó con Iturralde interpretando dos temas fundamentales: “Summertime” de Gerswing y “Sophisticated Lady” de Duke Ellington, a dúo con el piano de Mariano Díaz, para continuar con una composición original de Iturralde presente en sus conciertos: “Old Friends”. Y otra más: “Canción del Fuego Fatuo» de Falla. En el centro del concierto tocaron todos el homenaje de Iturralde a Coltrane: “Tribute to Trane”, con un solo magnifico. “The Boss”, composición del grupo dedicada al maestro, fue el único estreno: vibrante, respetuoso y orgullosamente actual. A continuación, en “Zorongo Gitano”, pudimos ver y oír a Iturralde tocando el piano. “Orgía”, una farruca andaluza de las Danzas Fantásticas Op. 22, de Joaquín Turina, cerró el concierto con una lectura expansiva, casi cinematográfica, donde el cuarteto pareció tomar la antorcha del maestro para empujarla hacia adelante.
Díaz dirigió desde el piano con elegancia contenida, tejiendo armonías que nunca ocultaban la melodía original de Iturralde.

Sambeat ofreció una voz distinta y suplementaria: afilada, luminosa, siempre dialogante.

Merlo firmó una actuación de enorme solidez, con líneas que parecían escribir el subsuelo emocional de cada tema.

García, por su parte, propuso un enfoque sutil, modernísimo: más arquitectura que decibelios, más textura que exhibición, con un solo brillante en “The Boss”.

«Iturralde AI Experience» no buscó reconstruir lo que fue, sino mostrar lo que aún puede ser. Al salir del auditorio quedaba la sensación —extraña y hermosa— de haber asistido a un concierto de Pedro Iturralde sin que Pedro Iturralde estuviera físicamente allí… y, a la vez, de que sí lo estuvo. Un puente entre tiempos, construido con memoria, emoción y puro jazz.
Como despedida, el grupo nos ofreció “Autumn Leaves”, un bis que condensó el espíritu del proyecto. Sobre la pantalla, el clarinete de Iturralde aparecía con esa elegancia inconfundible; en la sala, el saxo alto de Sambeat respondió con un fraseo cálido y transparente. Entre ambos se creó un diálogo suspendido, íntimo, casi casual, como si un maestro y un discípulo se hubieran encontrado en un mismo pasillo del tiempo. El cuarteto acompañó con un susurro rítmico y respetuoso, dejando que esa conversación imposible —y sin embargo real— flotara en el aire como una última hoja caída. Una clausura perfecta para un concierto que celebró la memoria haciendo que volviera a respirar.
Un guiño final borró definitivamente las fronteras: En la presentación de los músicos, cuando Mariano Díaz nombró uno a uno a sus cuatro compañeros, ocurrió uno de esos momentos que sólo pueden nacer de la magia del directo: en el escenario apareció Pedro Iturralde nombrando al propio Mariano Díaz, como si el maestro hubiese tomado el micrófono desde otro tiempo para cerrar él mismo la velada. El auditorio respondió con una mezcla de sorpresa, ternura y asombro; por un instante, la ilusión se volvió realidad y el homenaje se transformó en presencia. Fue un detalle mínimo en duración, pero enorme en significado: el círculo se cerraba con Iturralde devolviendo el saludo a quienes lo habían invocado con tanta música y respeto.

Gracias a Ruth y a Rafa Salgado que me presentaron a Mariano Díaz. Fue un placer poder conversar con él después del concierto y hacerle este otro retrato.
Texto y fotografías: © José Miguel Gutiérrez, 2025 / https://www.instagram.com/josemiguelgutierrez.lhl
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