El susurro melódico donde el saxo se vuelve voz y memoria
Tras el éxito de Echoes of the Inner Prophet, de 2024, Melissa Aldana regresa en 2026 con Filin, su tercer álbum bajo el sello Blue Note. El título hace referencia al movimiento cubano de los años 40 y 50 que fusionaba el bolero con la armonía del jazz, priorizando el «feeling» y la interpretación emocional. Producido por Don Was, el disco es una colección de ocho baladas grabadas con una intimidad sobrecogedora, donde Aldana deja de lado las exploraciones armónicas complejas para centrarse en la pureza del tono y el lirismo.

Melissa Aldana – FILIN – (Blue Note, 13 de febrero de 2026)
- Melissa Aldana (saxo tenor)
- Gonzalo Rubalcaba (piano)
- Peter Washington: (contrabajo)
- Kush Abadey: (batería)
- Cécile McLorin Salvant (voz, invitada especial en los temas 3 y 5)
Aunque en este disco Aldana configura un cuarteto con piano, es difícil para mí entender su evolución sin Lage Lund. El guitarrista noruego ha sido coproductor y clave en hitos como 12 Stars (2022), el debut de Melissa en Blue Note, donde la guitarra de Lund aportó texturas etéreas y modernas que definieron su sonido actual, y el mencionado Echoes of the Inner Prophet, una obra maestra de simbiosis creativa entre ambos, consolidando a Lund no solo como un virtuoso de las cuerdas, sino como el arquitecto sonoro detrás de las composiciones más introspectivas de la saxofonista. Sin embargo, pude asistir recientemente al concierto que dio su cuarteto en la sala Podiani, en Umbria Jazz 2025, y me encantó su propuesta con piano en lugar de guitarra. Fueron entonces Pablo Held, el pianista, y Pablo Menares, al contrabajo. A la batería estuvo invariable Kush Abadey. Aquí con el contrabajo interviene Peter Washington. Tengo pendiente una reseña de aquel concierto que recuerdo con mucho aprecio, tras el que pude conversar con la protagonista, sobre el precioso recital que nos ofrecieron y sobre el retrato que le hice en Granada en 2018, que ocupa un lugar muy destacado en unadeJAZZ.
Lo que Melissa Aldana logra en este álbum es una especie de «traducción». Toma ese sentimiento (feeling en inglés, filin en español de Cuba) de nostalgia de mediados de siglo pasado y lo filtra por el jazz contemporáneo de Nueva York. No es un disco de «oldies», es un disco que demuestra que la vulnerabilidad no pasa de moda.
Como dato curioso señalamos que en el tema «Dime Si Eres tú», Melissa utiliza una técnica de respiración que me recuerda a los silencios de Omara Portuondo. Se puede sentir como un homenaje silencioso pero poderoso a las raíces de este género.
Filin, track list:
Tres temas:
- La Sentencia (4:37)
Salvador Levi / Ela O’Farrill - Dime Si Eres Tú (3:59)
César Portillo de la Luz - No Te Empeñes Más (feat. Cécile McLorin) (5:10)
Marta Valdés - Imágenes (4:38)
Frank Domínguez - Las Rosas No Hablan (feat. Cécile McLorin) (4:32)
Cartola (Aniceto do Amoral), con letra en español - Little Church (5:01)
Hermeto Pascoal - Ocaso (4:36)
José Antonio Méndez - No Pidas Imposibles (6:22)
Frank Domínguez
«La Sentencia»
En Filin funciona como puerta de entrada estética. Es un bolero poco grabado, tratado con mucha delicadeza. Aldana lo convierte en un monólogo interior —el saxo se expresa como voz humana, con arreglos muy contenidos. No hay versiones canónicas, aquí destaca justamente por su carácter de rescate del cancionero. Lo eligió Melissa, que no lo conocía, para abrir el disco. Es una preciosidad.
«No Te Empeñes Más»
Hemos revisado la versión en Nocturne (Verve Records, 2001) de Charlie Haden. Allí aparece como un bolero-jazz más abierto, con protagonismo instrumental. Aquí en Filin, en cambio, la versión con Cécile McLorin Salvant es mucho más íntima y confesional, menos “jazz club”, más susurro emocional. Es uno de los dos puntos más explícitamente vocales. Gran intervención de Cécile, gran acierto de Melissa.
«Little Church»
Este tema de Hermeto Pascoal tiene una vida larga en el jazz —famosa es, por ejemplo, su aparición en Live-Evil (Columbia Records, 1971) de Miles Davis. Aldana lo lleva al territorio del filin, eliminando el dramatismo eléctrico y transformándolo en una balada contemplativa, casi espiritual.
«I fell deeply in love with this music. Even though they were ballads that I didn’t know before, they had a familiarity to them. I just started going deeper and deeper into the sound of this period as we worked on the record. Compared to ballads purely from the American songbook, I felt a greater connection to these songs as they were originally expressed in Spanish, my mother language».
[Extraído de la entrevista a Melissa Aldana de Juno Daily el 11-02-2026]
La transición hacia Gonzalo Rubalcaba en este proyecto es, posiblemente, un movimiento audaz y coherente. No parece un cambio de cromos, es más bien un cambio de idioma. Rubalcaba no solo acompaña, es responsable de los arreglos y la sonoridad general del álbum, contribuyendo de manera central a cómo se articula, con una sensibilidad profunda y conocimiento de la tradición filin cubana.
La participación de Cécile McLorin en dos temas da un toque distintivo de gran valor, más allá de lo que propone el álbum Nocturne de Haden al abordar los boleros. Cécile utiliza la misma técnica que usó en el concierto del pasado noviembre en el Festival de Jazz de Málaga (ver reseña aquí) cuando cantó cuatro temas en español, tratando el idioma no como una lengua de pasión desbordada (el cliché del bolero), sino como un lenguaje de precisión poética. Para ella, cada sílaba en español tiene un peso específico que aprovecha para golpear al oyente donde más le duele, como sucedió en el Teatro Cervantes.
Parece como si se hubiese programado la publicación del disco en la víspera del 14 de febrero para celebrar este día. En cualquier caso, lo habríamos elegido y nos ha venido muy bien la fecha. Es un buen regalo. No dejen de escucharlo, especialmente en un momento de sosiego.
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Información en unadeJAZZ
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