TYSHAWN SOREY – «MEMBERS… DON’T!» (Pi Recordings, 2026)

Tyshawn Sorey hace una monumental reinterpretación del legado de Max Roach

Con Members… Don’t! (Pi Recordings, 2026), Tyshawn Sorey vuelve a demostrar que es uno de los músicos más importantes del jazz contemporáneo. Lejos de realizar un simple homenaje, toma como punto de partida el histórico álbum Members, Don’t Git Weary (Atlantic, 1968) de Max Roach y lo transforma en una vasta suite de más de noventa minutos donde confluyen free jazz, improvisación colectiva, música contemporánea y una reflexión política sobre el presente.

TYSHAWN SOREY – MEMBERS… DON’T! – (Pi Recordings, 29 de mayo de 2026)

  • Tyshawn Sorey (batería y arreglos)
  • Adam O’Farrill (trompeta y electrónica)
  • Mark Shim (saxo tenor)
  • Lex Korten (piano)
  • Tyrone Allen II (contrabajo)
  • Fay Victor (voz en tema 2-3)

Voto:

La grandeza de Members… Don’t! reside en su capacidad para convertir material histórico en una experiencia contemporánea. Sorey reorganiza composiciones de Stanley Cowell, Gary Bartz, Jymie Merritt y Max Roach dentro de una construcción continua que recuerda tanto a las grandes arquitecturas jazzísticas de Mingus como a las composiciones de gran formato desarrolladas por Braxton, Wadada Leo Smith, George E. Lewis y la tradición de la AACM.

MEMBERS… DON’T!, track list:

Tres temas:

Disco 1

  1. Abstrusions — 13:03
  2. Effi — 18:42
  3. Absolutions — 12:06
  4. Equipoise (Part 1) — 8:15

Disco 2

  1. Equipoise (Part 2) — 18:05
  2. Libra — 10:59
  3. Members, Don’t Git Weary — 14:39

Elegir tres temas en esta obra no parece que tenga mucho sentido. Sería más adecuado decir tres momentos que, hay que advertirlo, suman 51 minutos y medio, más que todo el disco de Roach, que dura 32:12.

«Effi»

Una de las interpretaciones más logradas del álbum. La pieza evoluciona desde un estado de aparente calma hacia una combustión colectiva donde la interacción entre piano, trompeta y batería alcanza niveles extraordinarios de intensidad. La construcción dramática es ejemplar. En la segunda audición la pieza se me hizo incluso pegadiza.

«Equipoise (Part 2)»

Quizás sea el momento más expansivo de la grabación. El grupo trabaja sobre texturas cambiantes y largos desarrollos improvisados que revelan la extraordinaria capacidad de escucha mutua entre los músicos. Hacia la mitad podemos escuchar un excelente solo de contrabajo Tyrone Allen II que da paso a unos fraseos tranquilos de trío canónico (piano-contrabajo-batería) admirables. Pero la tensión nunca desaparece, aunque la música parezca suspendida en el aire.

«Members, Don’t Git Weary»

El gran clímax de la obra. La entrada de Fay Victor convierte el tema en un manifiesto de resistencia espiritual. La interpretación vocal, sostenida por una banda que alcanza aquí su máxima intensidad expresiva acompañando la voz o viceversa, ofrece uno de los finales más conmovedores de la discografía reciente de Sorey.

Desde los primeros minutos se percibe una tensión constante entre composición e improvisación. La batería de Sorey no funciona solo como soporte rítmico; actúa como fuerza organizadora del discurso. Es lo que más me ha gustado de la obra. Cada transición parece calculada para aumentar gradualmente la intensidad emocional. El quinteto desarrolla un lenguaje colectivo extraordinario donde las intervenciones de O’Farrill y Shim generan un clima de urgencia casi permanente, mientras Korten introduce capas armónicas ambiguas que oscilan entre el lirismo y la abstracción.

Uno de los aspectos más fascinantes del álbum es su manejo del tiempo. Las piezas se expanden lentamente, evitando cualquier resolución inmediata. Sorey obliga al oyente a habitar cada espacio sonoro y a seguir el desarrollo narrativo completo de la obra. El resultado es una escucha inmersiva, exigente y profundamente emocional.

Members, don’t git weary
Members, don’t git weary
Members, don’t git weary

¿Qué significa «Members»?

En los espirituales y góspel tradicionales, members suele referirse a los miembros de la congregación religiosa. No significa simplemente «socios» o «miembros» en sentido administrativo, sino la comunidad de creyentes reunida.

Sin embargo, en el contexto del jazz afroamericano de los años sesenta, especialmente en el álbum de Max Roach, la palabra adquiere una resonancia más amplia: la comunidad negra, los activistas, los artistas y todos aquellos comprometidos con una causa colectiva.

En ese sentido, esos cuatro versos condensan buena parte del espíritu tanto del álbum original de Max Roach como de la reinterpretación de Tyshawn Sorey: la comunidad no debe rendirse mientras la tarea común siga inconclusa.

La llegada final de Fay Victor en el tema de cierre transforma el álbum en una experiencia casi litúrgica. Su interpretación conecta directamente con la dimensión espiritual y política del proyecto, convirtiendo el desenlace en uno de los momentos más impactantes del jazz reciente.

Para los admiradores del jazz más actual, si tras la escucha de esta obra maestra quedan ganas de más Sorey, recomendamos estos tres álbumes:

The Adornment of Time (Pi Recordings, 2018), con la pianista Marilyn Crispell.
Continuing (Pi Recordings, 2023), en trío con Aaron Diehl (piano) y Matt Brewer (contrabajo).
The Susceptible Now (Pi Recordings, 2024), en trío con Aaron Diehl (piano) y Harish Raghavan (contrabajo).

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Información en unadeJAZZ

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