Kamasi Washington – UMBRIA JAZZ 2025 – Arena Santa Giuliana – Perugia, 2025



KAMASI WASHINGTON – UMBRIA JAZZ 2025

  • Fecha: 18 de julio de 2025
  • Lugar: Arena Santa Giuliana (Perugia)
  • Formación:

Kamasi Washington (saxo tenor y teclado)
Rickey Washington (flauta y saxo soprano)
Patrice Quinn (voz)
Igmar Thomas (trompeta)
Brandon Coleman (teclados y sintetizadores)
DJ Battlecat (turntables, percusión y talkbox)
Miles Mosley (contrabajo)
Tony Austin (batería)
Ami Taf Ra (voz)

La reseña de este importante concierto, celebrado en UMBRIA JAZZ 2025, está en construcción y se podrá tener completa muy pronto, con el relato y los retratos de todos los músicos. Publicamos hoy este retrato de Kamasi Washington para celebrar el Día Internacional del Jazz.

Happy International Jazz Day!

Buona giornata!

¡Feliz día!

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Una liturgia cósmica de jazz y soul

El concierto fue majestuoso. Para mí confirmó que el saxofonista de Los Ángeles es el actual sumo sacerdote del jazz moderno. Estuvo basado en su reciente trabajo Fearless Movement (Young, 2024) y, como suele pasar en los directos, lo superó con creces, siendo un álbum que me gusta mucho de principio a fin, con valiosas colaboraciones que no estuvieron en el escenario. Hubo sin embargo un abanico de sonoridades muy amplio bajo la cobertura de un proyecto sólido que desde hace años desarrolla Kamasi Washington, con lo religioso como núcleo de su creatividad. Se cumplían diez desde la publicación de su primer álbum, The Epic (Brainfeeder, 2015), obra maestra absoluta del jazz de este siglo.

¿Por qué me gustó tanto el concierto y lo elegimos para celebrar el jazz? Porque da pasos hacia adelante. Si se pueden encontrar reminiscencias de la etapa espiritual de John Coltrane es para avanzar en los conceptos establecidos por su música, cristalizados en A Love Supreme (Impulse!, 1964), suite conceptual dedicada a Dios.

Hay un tema que puede explicar bien esto que decimos: «Lesanu», la columna vertebral de Fearless Movement y del concierto. Abre el disco e inició el directo. Es la pieza con más carga espiritual y mística. Las voces en amhárico (una de las lenguas oficiales de Etiopía) al principio del tema son una oración de gratitud profundamente ligada a las raíces de Kamasi y su conexión con la Iglesia Ortodoxa Etíope, una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo. Fundada en el siglo IV, destaca por sus raíces semíticas, su extensa Biblia de 81 libros (que incluye el Libro de Enoc) y sus singulares tradiciones, como la custodia del Arca de la Alianza.

La palabra «Lesanu» se traduce literalmente como «Su lengua» o «Su lenguaje», refiriéndose a Dios, al Creador. Las voces, que suenan como un coro litúrgico antiguo, repiten frases que forman parte de una plegaria de alabanza. Lo que dicen fundamentalmente es «Lesanu la-Igziabeher»: «La lengua para el Señor» o «Mi lengua hablará de las maravillas del Señor». El mensaje central es un compromiso del artista para usar su «lengua» (en este caso, su saxofón y su música) como una herramienta de alabanza y verdad. Kamasi ha mencionado que esta canción es una dedicatoria a su abuela y a la fe que sostiene a su familia. El uso del amhárico conecta el jazz moderno de Los Ángeles con la tradición espiritual más antigua de África y se pudiera entender como un homenaje a su herencia. Encontramos pues móviles diferentes en las motivaciones de Coltrane y Washington para su acercamiento musical a la religiosidad.

Me encantó ese ritual de encendido que coincidió con nuestra mayor proximidad el escenario para retratar a los músicos: «Lesanu» funciona como una purificación. Antes de pasar al movimiento más terrenal del resto de las canciones, Kamasi pareciera que utiliza esta oración para pedir permiso y guía.

La melodía central del tema, en la voz del saxo, retorna al final en el disco, en «Prologue», situado paradójicamente como último tema, y se escuchó en varios momentos en el concierto. Es una melodía con una fuerza que nos empuja a tararear incluso interiormente. Sólo ella es motivo de celebración. No dejen de escuchar el disco completo si no lo han hecho todavía.

Rickey Washington

El padre de Kamasi utiliza la flauta o el saxo soprano para crear texturas más delicadas y meditativas. Es el contrapunto perfecto a la intensidad del resto de la banda; cuando el sonido se vuelve denso y eléctrico, suele introducir frases melódicas que respiran y traen calma. En el contexto de Fearless Movement, su participación se nos antoja fundamental. El disco habla de la familia, de cómo los padres pasan la antorcha a los hijos y de cómo el amor trasciende generaciones. Como una declaración de principios, su participación es como decir que la música de Kamasi es un linaje vivo.

Patrice Quinn

La vi como esencia espiritual. Su voz realiza invocaciones. La percibí como el alma del grupo, conectando con el público a un nivel emocional y casi religioso con su canto etéreo. Ella representa el legado de The Epic. Su intervención en el tema «Computer Love» fue uno de los momentos del concierto cuando, a su voz casi espectral, se le unió la luz que iluminó sus rubios cabellos rizados.

Igmar Thomas

Fue el cambio clave de la noche. Al sustituir al trombón de Ryan Porter, el sonido de los vientos se volvió más punzante y brillante. Pienso que Igmar aporta una agilidad que es vital para la música de Kamasi; donde el trombón es pastoso y cálido, la trompeta es un láser que corta la mezcla, ideal para los momentos donde la banda se pone agresiva y funky. Tiene un toque muy contundente y profundo.

Brandon Coleman

Arquitecto del sonido espacial. Sin él, el jazz de Kamasi sonaría mucho más tradicional. Brandon es el responsable de todas esas texturas psicodélicas, sonidos de vocoder y atmósferas que hacen que la música se sienta como una banda sonora de ciencia ficción de los años 70.

DJ Battlecat

La pieza secreta de Fearless Movement. Su presencia en el escenario es un tributo a la historia del hip-hop de Los Ángeles. Él no está ahí para hacer scratch de club; está ahí para ponerle «suciedad» y peso al sonido. Su percusión electrónica le da una cadencia G-Funk.

Miles Mosley

Tiene un gran carisma escénico. Su uso de pedales de distorsión y wah-wah en el contrabajo es único; hace que el instrumento suene como una guitarra eléctrica de rock pero con la profundidad de un bajo acústico. Es el puente perfecto entre la tradición del jazz y la energía del rock.

Tony Austin

Me fascinaron sus toques precisos durante todo el concierto. Mientras que en otros grupos de jazz el baterista busca adornar, Austin busca empujar. Su trabajo en los temas nuevos es fundamental: mantiene un groove constante, casi hipnótico, que permite que el resto de los músicos se suelten a improvisar sin perder nunca el pulso.

Ami Taf Ra

Para mí fue la sorpresa de la noche. Su voz, más profunda, más soul y con matices cercanos a la música de raíz (Gnawa), aportó una calidez humana que el disco Fearless Movement pedía a gritos. Fue el equilibrio perfecto frente a la eteriedad de Patrice. Verlos a ella y a Kamasi en el escenario fue, sin duda, el momento donde el concierto se sintió más real y personal. Una intervención corta, pero mágica. Les recomiendo su disco The Prophet and The Madman (Brainfeeder, 2025).

Kamasi Washington

El concierto de Kamasi Washington en Umbria Jazz 2025 fue una actuación de jazz contemporáneo, una experiencia colectiva donde tradición, espiritualidad y cultura urbana convivieron con absoluta naturalidad. La solidez del ensemble —desde la elegancia de Rickey Washington hasta la intensidad expresiva de Igmar Thomas, el poder rítmico de Miles Mosley y Tony Austin, o las atmósferas cósmicas creadas por Brandon Coleman y Battlecat— convirtió cada tema en un viaje expansivo y profundamente emocional con las intervenciones vocales justas, diversas y maravillosas de Patrice Quinn y Ami Taf Ra.

Lejos de limitarse a un simple virtuosismo instrumental, Kamasi Washington logró transformar el escenario de Perugia en un espacio ceremonial, donde el jazz dialogó con el soul, el funk, el góspel y el hip-hop en una celebración sonora poderosa y actual. Una actuación monumental, intensa y espiritual que confirmó por qué su música sigue ocupando un lugar único dentro del jazz del siglo XXI. El tema «Lesanu» es su himno y su plegaria.

Texto y fotografías: © José Miguel Gutiérrez, 2026 / https://www.instagram.com/josemiguelgutierrez.lhl

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