Adam O’Farrill – «ELEPHANT» (Out Of Your Head Records, 2026)

El equilibrio entre el minimalismo espectral y el jazz táctil

Pueden parecer dos términos algo rimbombantes pero se adaptan a lo que este disco me transmite y, sobretodo, elegidos después de haber asistido a su fenomenal concierto en el Clarence Jazz Club, en Torremolinos (Málaga). En mi galería de Instagram se pueden ver dos retratos que les hice allí: uno de Yvonne Rogers y otro de Adam O’Farrill. También está publicada su discografía, en la que podemos apreciar la amplitud e importancia de su figura con tan sólo 31 años.

Su ascendencia musical es muy relevante. Su padre es el pianista y compositor mexicano Arturo O’Farrill, director de la Afro Latin Jazz Orchestra y, su abuelo, Chico O’Farrill, fue el legendario trompetista, compositor y arreglista de jazz afrocubano.

En este nuevo capítulo anual consecutivo, desde 2024, Adam expande su paleta sonora con un cuarteto renovado en el que introduce el piano. Le acompañan tres músicos emergentes de Nueva York que me han gustado mucho en directo y también en el disco. Al prescindir de cualquier otro instrumento de viento, la trompeta ha podido lucir con esplendor. No es que no lo hiciera en sus anteriores trabajos y colaboraciones, en los que brilla con luz propia, sino que necesitaba ya escucharla en este formato y en este contexto sin igual, en directo y en disco, separadas las audiciones por justo una semana: el concierto fue el 13 de marzo y el disco se publicó el día 20. Esto ha sido genial.

Adam O’Farrill – ELEPHANT – (Out Of Your Head Records, 20 de marzo de 2026)

  • Adam O’Farrill (trompeta, electrónica y Fender Rhodes (en track 1))
  • Yvonne Rogers (piano, piano preparado y sintetizador (en track 6))
  • Walter Stinson (contrabajo)
  • Russell Holzman (batería)

Voto:

Sobre el título del disco, no hemos encontrado nada que nos aclare su significado, ni si será el nombre del cuarteto. Lo cierto es que me ha interrogado, y también su enigmática portada. Hemos hecho conjeturas a partir de su audición. Una posible lectura, más musical, tendría que ver con el equilibrio entre peso y ligereza. Un elefante es enorme, pero puede moverse con sorprendente delicadeza y hacer que todo tiemble. Esa dualidad está muy presente en el disco, con estructuras complejas que, sin embargo, suenan fluidas, casi ingrávidas en ciertos momentos (especialmente en el «Sea Triptych»). La portada también se presenta como algo fantasmal y a la vez densa. ¿Acaso pudieran tener que ver ambos, título e imagen, con nuestros conceptos propuestos?

Elephant, track list:

Tres temas:

  1. Curves and Convolutions – 6:50
  2. Sea Triptych, Pt. 1: Along the Malecón – 2:30
  3. Sea Triptych, Pt. 2: The Three of Us, Floating – 4:46
  4. Sea Triptych, Pt. 3: Iris Murdoch – 3:29
  5. Eleanor’s Dance – 3:11
  6. Herkimer Diamond – 6:11
  7. The Return – 11:48
  8. Thank You Song – 4:51
  9. Bibo No Aozora – 7:03

«Curves and Convolutions»

Apertura que funciona como manifiesto: líneas angulares, tensión controlada y una interacción colectiva que evita cualquier jerarquía rígida. El cuarteto se mueve como un organismo en constante mutación. Se empiezan a sentir bien el minimalismo espectral y el jazz táctil.

«Sea Triptych” (Pt. 2 y Pt. 3)

El corazón poético del disco con repetitivos muy novedosos.

La primera escucha de Elephant no irrumpe, se desliza. Como si la música ya estuviera sonando antes de darle al play. Un rumor leve, casi acuático, que va tomando forma mientras la trompeta de O’Farrill aparece sin urgencia, trazando líneas que parecen pensadas y, al mismo tiempo, inevitablemente orgánicas.
No hay herejía ni ruptura explícita, pero sí una sensación constante de desplazamiento. El cuarteto respira con una elasticidad poco común: Yvonne Rogers deja caer acordes como reflejos de luz en el agua, mientras Walter Stinson y Russell Holzman construyen un pulso que nunca se impone, pero siempre está.
El tríptico marino es el punto de inflexión. Ahí el disco se vuelve casi narrativo: uno puede imaginar cuerpos flotando, corrientes invisibles, una deriva compartida. No es música descriptiva, pero sí evocadora en un sentido profundamente físico.

«Herkimer Diamond»

Aquí es donde lo táctil se nota con más nitidez. La intensidad de Russell Holzman en la batería y los estallidos de sintetizador de Yvonne Rogers crean una fricción física. Es un tema de ritmos impares donde la trompeta de Adam suena «metálica» y rugosa, obligando al oyente a sentir la vibración del metal y la madera.

No creo que haya que explicar mucho a propósito del minimalismo que fluye de forma natural en toda la obra y le da cohesión desde el tríptico marino. En cuanto al jazz táctil digamos que se trata de un término que se puede aplicar perfectamente aquí porque la producción resalta los sonidos incidentales, como el aire en la boquilla o el golpe de las teclas del piano preparado. En Elephant, la música deja de ser un flujo de datos etéreo para convertirse en algo con textura y grano, recordándonos que, pese a la tecnología de 2026, el jazz sigue siendo un acto humano y físico cargado de improvisación.

Al final, Elephant deja una impresión curiosa: no la de haber asistido a una exhibición, sino a una conversación íntima entre músicos que confían plenamente en el espacio, el silencio y la escucha. Un disco que no se agota en la primera visita, y que probablemente crezca —como los buenos discos— en la memoria más que en el momento inmediato. Como lo que se puede tocar frente a lo digital, como el vinilo contra al archivo DSD.

__________________________

Información en unadeJAZZ

____________________

____________________

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
Scroll al inicio