Wayne Horvitz
Bergamo Jazz Festival – «Setting The Pace» – Dirección artística de Joe Lovano
- Fecha: 19 de marzo de 2026
- Lugar: Aula Picta – Palazzo Vescovile – Bergamo (Italia)
- Formación:
Wayne Horvitz (piano y electrónica)
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El concierto de Wayne Horvitz en el Aula Picta del Palazzo Vescovile no fue sólo el arranque del Bergamo Jazz Festival 2026, sino un ejercicio de introspección sonora en un espacio que a priori no parecía diseñado para dialogar con su música y que resultó algo fabuloso. Estuvo articulado en dos partes bien diferenciadas, presididas por el imponente óleo Pala di San Bernardino, de Lorenzo Lotto, fechado en 1521, huésped de honor en esta maravillosa sala del Museo Bernareggi.

Bajo el lema “Setting The Pace”, propuesto por el director artístico Joe Lovano, que hizo la presentación y al que vimos muy emotivo e interesado, Horvitz nos recordó por qué es una figura de culto de la escena downtown neoyorquina, alejándose del estruendo de sus días en Naked City de John Zorn para abrazar la desnudez del piano solo, rodeado de Historia del Arte de Italia. También nos acordamos especialmente de sus colaboraciones con William Parker y Elliott Sharp.

Primera parte – La Atmósfera: Un Diálogo con las pinturas
El Aula Picta, recientemente restaurada y aún con algunas paredes cubiertas, ofreció una acústica generosa y una reverberación natural que tal vez obligó a Horvitz a jugar con los silencios. El contraste entre la historia centenaria de las paredes y el lenguaje vanguardista, pero en cierta medida melódico, creó una tensión magnética desde la primera nota.

Crónica de lo Invisible
Horvitz se presentó en un formato poco habitual para él: el piano solo. Aunque lleva décadas siendo un arquitecto de ensambles complejos (Zony Mash, Pigpen o The President), aquí buscó la esencia:
- El Silencio como Instrumento: Más que una sucesión de notas, la interpretación fue un estudio de las pausas. Horvitz permitió que las armonías flotaran en el aire del Aula Picta, dejando que el público escuchara el espacio y mirase las pinturas. Una maravilla.
- Minimalismo y Americana: Hubo ecos de ese jazz de cámara que tanto me gusta, mezclado con pinceladas de folclore estadounidense deconstruido. No hubo pirotecnia técnica innecesaria; cada acorde parecía una decisión meditada.
- Rareza Musical: Como dato curioso (y esto es para los coleccionistas), Horvitz mencionó que este repertorio forma parte de un proyecto de piano solo que aún no ha sido grabado en estudio, lo que convirtió a los asistentes en testigos de un proceso creativo en tiempo real.
Fue un concierto de cercanía. Horvitz no intentó impresionar con velocidad, sino con sensibilidad. En un festival que este año celebra el centenario de Miles Davis y John Coltrane, empezar con un minimalista que entiende el peso de cada nota, fue una declaración de intenciones brillante por parte de la organización. Una joya de coleccionista para quienes prefieren la penumbra y la sugerencia antes que el ruido de los platos y el brillo de los metales.
Segunda parte – El “Fantasma“ en el Piano (Max/MSP y Controladores)
Conclusa su intervención con el piano, que nos deleitó entre lo sensible y lo intelectual, el músico pasó a controlar botones y manipular un pequeño teclado vecino a su MacBook y a producir otro discurso musical, diría que complementario. Pasar de la calidez del piano de cola a la frialdad del sintetizador parecía buscar una limpieza del paladar del oyente. Esa música se mostraba como sonidos de onda pura, frecuencias altas y ruidos que parecen eléctricos o industriales, para saborear con oídos finos. Puede que sea su forma de decir que el jazz también puede ser vidrio roto y no solo terciopelo, a pesar de que su piano está más cerca de lo atonal que de lo melódico. Pero es aterciopelado o nos lo pareció rodeado de frescos y cuadros de otro tiempo.

La paradoja de Bérgamo
Que decidiera dividir el concierto en una parte de piano puro y otra de electrónica dura puede ser interpretada como una declaración de principios: como si Wayne Horvitz se negara a ser sólo un pianista de jazz. En un entorno tan clásico como el Palazzo Vescovile, ese contraste punzante sonó casi como un acto de rebeldía sónica. Fue verdaderamente fascinante.
Lo viví como un concierto irrepetible lleno de emoción y agradecimiento. Miré a mi alrededor y descubrí que no era el único con ese sentimiento de fortuna por estar allí en la inauguración de esta nueva edición del Festival.

Solo me resta añadir una sugerencia a la reseña y los retratos: la recomendación de escuchar uno de los álbumes que más me gustan y que es en directo. Se trata de Wayne Horvitz – Wayne Horvitz Bill Frisell Duo – Live Forever, Vol. 3: Frankfurt, Knitting Factory 1989 – 1990 (Other Room Music, 2024), en sintonía con la segunda parte. También otro que sintoniza en cierta medida con la primera y, sobre todo, con el bis: 11 Improvisations for Piano and Amplified Piano (Right Brain Records, 2024).
Buona Pasqua.
Fotografías y texto: © José Miguel Gutiérrez, 2026 / https://www.instagram.com/josemiguelgutierrez.lhl
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Información en unadeJAZZ
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