

«Los sonidos de Miles Davis»:
Un homenaje que entiende que la mejor forma de honrar a Miles es no imitarlo
JULIÁN SÁNCHEZ QUINTET – 75 Festival Internacional de Música y Danza de Granada
- Fecha: 24 de junio de 2026
- Lugar: Corral del Carbón – Granada
- Formación:
Julián Sánchez (trompeta, arreglos y producción musical)
Tete Leal (saxos, tenor y soprano)
João Barradas (acordeones, acústico y midi)
Bori Albero (contrabajo)
Hoss Benítez (batería)
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Falla y Lorca amaban por igual la tradición de los cantos populares y las músicas perturbadoras que parecían exigir oídos nuevos para ser apreciadas. Sabían trabajar a la escala de lo mínimo y a la de lo desmedido. En su trabajo diario y en su ambición de hacer las cosas con la perfección que exigía otro visitante ejemplar de la ciudad, Juan Ramón Jiménez –«Más vale mucho, y perfecto»– aquellos granadinos estaban a la altura de los sueños más altos que la ciudad inspiraba. En Europa entera, en la América culta de Buenos Aires y Nueva York, resonaba la universalidad de sus sensibilidades granadinas.
El Festival de Música y Danza de Granada nació en la Alhambra para recoger y transmitir ese legado, para reforzar el vínculo entre la ciudad imaginaria y la ciudad real, entre la tradición popular y culta de Andalucía y el patrimonio ingente de la gran cultura musical europea.
Antonio Muñoz Molina
Entendemos que en un festival de música tan longevo e importante no puede faltar el jazz. Su incorporación al Festival Internacional de Música y Danza de Granada constituye uno de los signos más visibles de su voluntad de renovación. No se trata de diluir la personalidad de un festival históricamente vinculado a la música clásica y la danza, sino de reconocer que el jazz ocupa hoy un lugar central en la creación musical contemporánea y comparte con aquellas la exigencia artística, la riqueza de sus lenguajes y una tradición interpretativa de primer orden. Abrir este espacio al jazz significa ampliar la mirada del Festival y propiciar un diálogo entre repertorios, estéticas y públicos que refuerza su papel como uno de los grandes encuentros culturales europeos. La presencia del jazz en escenarios históricos de Granada enriquece la programación y establece nuevas conexiones entre distintos lenguajes musicales, demostrando que un festival de referencia puede seguir creciendo sin perder su esencia. Desde unadeJAZZ animamos a la organización a seguir contando con el jazz en sus programaciones venideras, con figuras importantes y con proyectos novedosos, como el que nos ocupa en esta reseña.
Miles Davis, de nuevo en Granada
Miles Davis actuó en Granada en la edición de 1988 del Festival de Jazz. Tuve la suerte de estar en aquel memorable concierto. En 2026, un año en que prácticamente todo el mundo ha sentido la obligación de rendirle homenaje por cumplirse el centenario de su nacimiento, el proyecto de Julián Sánchez destaca por la virtud poco frecuente de evitar la nostalgia. En lugar de reconstruir un repertorio mítico o de ofrecer una sucesión de versiones reconocibles, «Los sonidos de Miles Davis» parte de una idea mucho más exigente: preguntarse qué permanece vivo de su pensamiento musical y cómo puede seguir actuando sobre músicos del siglo XXI. Esa es precisamente la filosofía con la que el Festival, partiendo de Jesús Villalba, encargó el estreno del proyecto y la misma que posteriormente acompañará su circulación por otros escenarios.

Julián Sánchez
A diferencia de otros trompetistas, Sánchez pertenece a una generación para la que la improvisación contemporánea, la composición abierta y el diálogo entre lenguajes forman parte natural de su vocabulario. Su escritura suele evitar la retórica del virtuosismo y concede mayor importancia al desarrollo formal, al tratamiento del color instrumental y a la interacción del grupo.
El quinteto reunido para este proyecto confirma esa intención. La presencia de Tete Leal aporta una voz capaz de desplazarse con naturalidad entre la tradición del saxo tenor o el soprano y un lenguaje más abierto; João Barradas introduce un timbre extraordinariamente poco frecuente en un homenaje a Miles Davis, sustituyendo el piano tradicional por un acordeón capaz de funcionar simultáneamente como instrumento armónico, melódico y textural; Bori Albero representa una concepción moderna del contrabajo, sólida rítmicamente pero muy flexible armónicamente; mientras que Hoss Benítez evita la batería como mero soporte para convertirla en un agente permanente de diálogo. Quizá ahí resida una de las decisiones más inteligentes del proyecto: comprender que la innovación tímbrica fue una constante en la carrera de Davis. Del mismo modo que Miles transformó sucesivamente el sonido del quinteto incorporando nuevas personalidades —Gil Evans, Wayne Shorter, Herbie Hancock, Chick Corea, John McLaughlin o Marcus Miller—, Julián Sánchez busca una identidad propia mediante una instrumentación que altera deliberadamente las expectativas del oyente. Pude comprobar cómo algunos asistentes estaban desorientados ante lo que estaban escuchando y se preguntaban si no escucharían las melodías conocidas del trompetista nacido hace 100 años en Alton, Illinois.

Tete Leal

João Barradas

Bori Albero

Hoss Benítez
Especialmente significativa resulta la elección del acordeón de João Barradas que, sin detrimento de lo demás, es lo que más me gustó de esta propuesta. Lejos de funcionar como simple sustituto del piano, amplía el espectro armónico y crea un espacio sonoro de enorme elasticidad. En determinados pasajes puede recordar la transparencia modal de In a Silent Way; en otros, la respiración lenta y casi camerística de Sketches of Spain; y, cuando el discurso se densifica, introduce una dimensión completamente ajena al universo davisiano que, paradójicamente, resulta muy fiel a su espíritu experimental.
También es acertada la decisión de evitar cualquier intento de reproducir el sonido de Miles. La trompeta de Julián Sánchez posee un timbre distinto, menos áspero, con una articulación generalmente más limpia y una tendencia a construir frases mediante desarrollos melódicos antes que mediante la fragmentación característica del último Davis. Esa diferencia, lejos de ser un inconveniente, preserva la autenticidad, nadie necesita otro imitador de Miles Davis.
Si el homenaje funciona es precisamente porque comprende que el legado de Miles nunca consistió en un sonido concreto, sino en una actitud estética. Davis cambió constantemente porque desconfiaba de repetir fórmulas exitosas. Cualquier tributo basado únicamente en reproducir «So What», «Nardis» o «Tutu» habría traicionado esa filosofía. «Los sonidos de Miles Davis» parece asumir que la verdadera fidelidad consiste en mantener abierta la posibilidad del cambio.
Otro aspecto especialmente interesante es el equilibrio entre composición e improvisación. El proyecto parece concebido para que las estructuras escritas funcionen como plataformas de lanzamiento y no como moldes cerrados. Esa concepción recuerda al segundo gran quinteto de Miles —el de Shorter, Hancock, Carter y Williams— donde cada interpretación modificaba continuamente el material sin perder nunca la identidad de la obra.
Desde una perspectiva musicológica, el concierto puede entenderse como una reflexión sobre la influencia de Miles Davis más que como una celebración biográfica. El repertorio parece recorrer distintas etapas de su evolución —cool jazz, hard bop, modalidad, fusión eléctrica— no mediante una sucesión de citas literales, sino extrayendo procedimientos compositivos que siguen siendo fértiles en la actualidad.
Quizá el mayor mérito del proyecto sea precisamente ese: convertir el homenaje en una obra con autonomía artística. Cuando un concierto dedicado a una figura histórica consigue despertar interés incluso entre quienes conocen profundamente el repertorio original, significa que ha superado el nivel del tributo para convertirse en una propuesta creativa. Ese fue el concierto original que vivimos en el encantador patio del Corral del Carbón.
En ese sentido, «Los sonidos de Miles Davis» representa una de las aproximaciones más inteligentes que ha generado el centenario del trompetista estadounidense en España. No pretende responder a la pregunta de cómo sonaba Miles Davis, sino a otra mucho más difícil: cómo seguir pensando como Miles Davis sin dejar de sonar como uno mismo. Esa es, probablemente, la única forma de rendir homenaje a un músico cuya mayor lección fue que el jazz nunca debía quedarse quieto.

El repertorio de los sonidos de Miles Davis, por Julián Sánchez
«Viaje circular» (Julián Sánchez). La influencia de Miles Davis siempre estuvo desde el principio. Partimos sonoramente desde la última etapa de Miles, y rescato una melodía que hice en homenaje a él hace 20 años titulada «Mi viaje en tren», inspirada en la cantidad de trenes que cubría por aquel entonces entre Barna y Granada.
«Igrejinha ó Little Church»: música celestial de Hermeto Pascoal que se encuentra en el disco Live Evil de Miles.
«De Huétor a St.Louis» (Julián Sánchez): una reminiscencia y mezcla de mis inicios en banda de música con la influencia y enseñanzas del maestro Miles Davis.
«Granada» (Agustín Lara): arreglo cool de esta famosa pieza musical.
«Paqui Miles» (Julián Sánchez): en homenaje a todas las mujeres que le influyeron, a ese arte y género femenino que siempre le acompañó.
«All Blues» (Miles Davis, incluida en Kind of Blue).
Para los que esperaban los sonidos más reconocibles llegaron al final con el bis, con «All Blues». Diría que oportunamente. Felicidades a todos por este trabajo.

Una trayectoria con tres grandes líneas
Y para los que quieran indagar en la carrera de Julián y conocer sus variados proyectos, los hemos recopilado y articulado en tres ejes:
- Jazz de composición contemporánea, con New Quartet, Aires, Triplanetas o Los sonidos de Miles Davis.
- Improvisación libre y free jazz, representada por Sindicato Ornette, Free Art Ensemble, One Two Free Fall, Agentes 53210 y SACBA.
- Fusión con otras músicas, especialmente el flamenco (New Flamenco Sound, con Perico Sambeat o Miguel Poveda) y la música brasileña (Brazulada, Veículo Longo).
Texto y fotografías: © José Miguel Gutiérrez, 2026 / https://www.instagram.com/josemiguelgutierrez.lhl
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Información en unadeJAZZ

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